dijous, 3 de juny de 2021

EL ESCENÓGRAFO COMO CREADOR

Por primera vez completo: El intercambio de cartas entre Hugo von Hofmannsthal, Richard Strauss y Alfred Roller en una edición excelente.

 



El martes 24 de Enero de 1911, dos días antes del estreno absoluto mundial de la ópera  Der Rosenkavalier, Richard Strauss reconoce el trabajo  del escenógrafo y encargado del vestuario  Alfred Roller regalándole una reducción a piano del primer acto de su ópera con la siguiente dedicación: „ Al genial co-creador del Caballero de la rosa, al fiel ayudante y amigo Profesor Alfred Roller con el máximo respeto y admiración“.

 

Fue un hecho hasta ahora sin precedentes:  conceder el rango de co-autor a un escenógrafo de teatro significaba que su trabajo – aparte del trabajo del libretista Hugo von Hofmannsthal -  se elevaba a la calidad de creación artística.

 

Dos días después, Roller escribió

a su mujer Mileva que Richard Strauss dió incluso un paso más ya que al entregarle el regalo hizo la siguiente observación casual: “Desde ahora ninguna ópera sin Usted“.

La gran estima de Hofmannsthal y Strauss por Roller fue seria y duradera. Toda esta estima empezó  con el decorado del estreno mundial en 1906 del drama Ödipus und die Sphinx de Hugo von Hofmannsthal en el Deutsche Theater de Berlin  permaneciendo viva hasta la muerte de Roller en 1935.

 

Richard Strauss confió a Roller el estreno absoluto  de su Arabella en 1933  y también encargó a Roller la escenografía de Parsifal de Richard Wagner dirigido por el propio Strauss en los festivales de Bayreuth de 1934.

 

Roller colaboró también con Hofmannsthal y Strauss en Die Frau ohne Schatten,  Die Ägyptische Helena, una nueva versión de  Ruinen von Athen de Ludwig van Beethoven así como en la escenografía del renacimiento forzado por Hofmannsthal del Woyzeck de Georg Büchner ( en aquellos tiempos todavía llamado „Wozzeck“ ) especialmente importante desde el punto histórico teatral.

El rango de Roller como escenógrafo y encargado de vestuario fue asimismo reconocido por Gustav Mahler en su tiempo de director de la ópera imperial de Vienna.

Parece extraño que no se haya publicado su correspondencia con Hofmannsthal y Strauss hasta ahora, ya que los dos dejaban imprimir su propio intercambio en una primera selección de cartas mientras vivían.

Las autoras Christine Mühlegger-Henapel y Ursula Renner han recopilado toda esta correspondencia en una bella  edición completa enriquecida con comentarios  versados. Se trata de 173 cartas intercambiadas de Roller y uno de sus dos compañeros. El más diligente escritor fue Hofmannthal con 64 cartas a Roller de las cuales hay 45 contestaciones existentes. Strauss al contrario sólo guardó 36 cartas escritas a Roller. Existen 28 contestaciones. Se agregan más de 200 ilustraciones, una cronología ricamente ilustrada, un registro, una bibliografía, amplios comentarios en tinta azul imperial, más dos cintas- senal de lectura en blanco y otra en rosa – total – una edición magnífica.

Las cartas reflejan claramente la personalidad de quien es en cada caso el que las escribe.:

 

Hofmannsthal es el esteta sumamente sensible con los nervios siempre a tope, igual de reservado que de exigente, siempre corto de tiempo – a veces hasta de dinero, ya que en una ocasión ruega a Roller entradas gratuitas para Las bodas de Figaro de Mozart.

 

Strauss sin embargo es el director igual de ambicioso que de interesado. Eficaz en el trabajo demostrando que sabe estructurar el plan de ensayos y el flujo de trabajo. Además calcula también los gastos de fabricación más los honorarios.

 

Roller que observa a Strauss y a Max Reinhardt durante los ensayos del Rosenkavalier está impresionado y escribe a su mujer: Strauss es una bestia y sin perdón. Reinhardt y él trabajan como locos y consiguen muchísimo. Los artistas están asombrados con ésa intensidad de trabajo que aparentemente no conocen“.

Es de agradecer pues que las dos editoras del intercambio de cartas comuniquen en momentos importantes también la correspondencia de terceros y cuartos – especialmente las esposas de Roller y Hofmannsthal – para que el lector se pueda hacer una idea mucho más detallada de los asuntos. Los comentarios que siempre siguen al final del documento correspondiente presentan muchas veces verdaderas exquisiteces. Durante los ensayos de Oedipus und die Sphinx se nos presenta un suceso gracioso contado desde el punto de vista de tres personas. Hofmannsthal describe a Roller las dificultades con la artista Adele Sandrock y su fichaje para la anciana reina Antíope: “ La pobre gastada Sandrock es una histérica enferma. Muchas veces estuve a punto de quitarle el rol, pero su voz sirve de maravilla; en realidad es única“.

La artista a su vez temía  arruinar para siempre su carrera si aparecía con la peluca de pelo blanco. La reacción de Roller fue pragmática:  “colocaremos vendas de gasa blancas sobre su frente, sienes y cuello; la artista no se  avergonzará y haremos caso a sus deseos“.

Las editoras relatan también en sus comentarios el punto de vista de Adele Sandrock cuya carrera se prolongó hasta los principios de las películas alemanas con sonido. En su autobiografía ella habla 1940 de su debut con Reinhardt en Berlín: „ A continuación me daban de entrada el rol de una vieja pava  en una obra de Hugo von Hofmannsthal, un poeta que me adoraba y de los que en aquellos tiempos llamaron moderno“.

Mühlegger-Henhapel y Renner documentan por medio de un reducido intercambio de cartas entre Mileva Roller y Gerty von Hofmannsthal el entusiasmo militar de las esposas el año 1914 sin juzgarlo. Al igual que valoran de intrépida y meticulosa la pertenencia  a los nacionalsocialistas austríacos del más jóven hijo varón de Alfred Roller, Ulrich.

Consecuencia de ello, Ulrich Roller fue condenado y encarcelado y no pudo salir a despedirse de su padre en el lecho de muerte.  Las editoras comunican que al abandonar la cárcel, Ulrich Roller se hizo amigo de juventud de Wieland Wagner.

La mayoría de los documentos de éste tomo representan compromisos escritos para el intercambio verbal. Sin embargo se puede ver la importante participación de Roller en el Rosenkavalier en cuanto a la concepción general de la obra. Roller propone a Strauss recomendaciones para el fichaje de los cantantes. También en el renacimiento del Woyzeck de Büchner: Roller es más que un escenógrafo, en realidad es el dramaturgo. El mismo, que se contaba entre los más importantes artistas de la Secession de Vienna no deseaba crear bastidores, sino espacios con significado. Mejor aún un  espacio móvil aéreo para la palabra y el gesto del poeta y el artista.

La correspondencia intercambiada entre Roller y Hofmannsthal sobre el artista Léon Bakst nos explica mucho acerca del poder de los impulsos fuertes del movimiento ruso  Mundo del Arte alrededor del empresario Sergej Djagilew en favor de la revalorización de la escenografía.

Roller mismo se consideraba con humildad un trabajador de teatro. Pero su libro de escenografía para Rosenkavalier con diseños de los bastidores y los borradores del vestuario en realidad es de lectura obligada sirviendo de compromiso para la mayoría de las funciones de ópera hasta muy entrados los anos 70 del siglo pasado.

Es por tanto una ironía que Alfred Roller reciba ahora su valoración gracias a ésta edición en tiempos en que el teatro escénico insiste en la  actualización y  con muy pocas ganas en la poesía historiada.

 

Frankfurter Allgemeine Zeitung, crítico Jan Brachmann

Traducción: Metina Radach

 

 

 

 

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