divendres, 12 de juliol de 2013

EL PREFESTIVAL DE BAYREUTH.


Falta de entusiasmo en el festival

Por fin en Bayreuth: "Die Feen" , "Das Liebesverbot" y "Rienzi".

Fue un esfuerzo e indudablemente un experimento importante: Por primera vez en la historia de los casi 140 años de los festivales de Bayreuth, se iba a presentar las tres óperas juveniles de Richard Wagner durante tres días seguidos. Fue una especie "festival anterior al festival". Estaba previsto, al menos en forma experimental y por ahora únicamente, romper el anatema que el mismo Wagner excomulgó sobre sus errores juveniles, y proclamó unicamente los diez dramas musicales creados después de 1840, empezando con el Holandes hasta Parsifal,  "digno para Bayreuth". Esta autoselección artística, única en la historia de la música por su incondicionalidad, al menos tuvo vigor un siglo más que el plazo de protección de Parsifal,  la obra que Wagner pensaba reservar exclusivamente y para siempre para el Festspielhaus. Pero por ahora, el trio de las obras juveniles tampoco consiguió entrar en el santuario bayreuthiano.
Después del estreno de Rienzi con Christian Thielemann, problemático por la acústica y escenografía, las dos óperas primas "Die Feen" de 1834 y "Das Liebesverbot", terminado dos años después, tuvieron lugar en un lugar provisional: el polideportivo de Bayreuth Oberfrankenhalle, y nuevamente una cooperación con el teatro de Leipzig y la orquesta del auditorio de Leipzig, Gewandhausorchester. Aron Stiehl firmó de director de escena en "Das Liebesverbot". "Die Feen" se daba en versión de concierto a pesar de que el teatro de Leipzig ofrece desde medianos de Febrero una producción escénica en su repertorio. En éste sentido, la falta de entusiasmo- desgraciadamente hubo muchas más durante los tres días - fue doblemente triste porque "Die Feen" resultó ser la más reveladora y también musicalmente la menos problemática de las tres óperas.

Wagner tiene un poco más de veinte años, cuando monta esa maravillosa, confusa fábula operística según motivos de "Sommernachtstraum", " Zauberflöte"  y material de Carlo Gozzi. Al igual que en su tragedia juvenil sangrienta "Leubald", existen varios momentos de acción que anticipan acciones en el futuro, por ejemplo la prohibición de preguntar o la redención por medio de entrega y amor incondicional. La confrontación entre el reino de los magos y los humanos  y el motivo de la emperadora de hadas que quedará piedra,  también anticipan el libreto de Hugo von Hofamannsthal "Frau ohne Schatten". Al contrario a Richard Strauss, 80 años despúes, el jóven Richard Wagner, todavía no domina musicalmente separar claramente el mundo mágico del humano. Sin embargo, la partitura de "Die Feen" es un fascinante conglomerado de los más variados estilos e influencias, lo que demuestra que el futuro dramático musical se hizo ampliamente familiar con la tradición  operística y oratoria.
Pero la sustancia artistica que queda, parte de una atractiva solución de pasatiempos y motivos que en algún u otro momento, permite sospechar el futuro Holandés o el Lohengrin.
 "Das Liebesverbot" parece aún más dudoso. En esa obra, Wagner efectuó un asombroso cambio y se orientó a la ópera italiana á la Rossini y Donizetti. Aron Stiehl logra adaptar la comedia shakespeariana " Measure for Measure"  con ligereza ( y algunas bufonadas ) y anticipa con humor el conflicto- Tannhäuser entre Eros, razon y fé. Pero ni la escenografía rica de imagenes y prisas, ni la menos ràpida lectura de Constantin Trinks consiguen disimular la sustancia compositoria pobre de la obra. A pesar de cortes de más de treinta minutos, la composición apenas sirve para casi tres horas de duración teatral.
Acaso tuvo razón Richard Wagner con su anatema referente a sus obras de juventud? Como conclusión de primera serie de presentaciones en Bayreuth se puede decir que sólo "Rienzi" podría servir en el escenario del Festspielhaus. Con alguna y otra valiente idea escenografíca - producciones en diferentes lugares lo demostraron - se podría salvar hasta las dos piezas tempranas para teatros pequeños y medianos, pero nunca valen para el foso de Bayreuth. Sus condicones acústicas, sintonizadas a los dramas musicales tardíos exigerían demasiado de estas partituras. Pero el polideportivo Oberfrankenhalle tampoco sirve de lugar de desvío, ni por la acústica, ni por el ambiente. Y hasta no se presente otro lugar satisfactorio, la obra temprana de Wagner realmente queda sin patria.

Christian Wildhagen/F.A.Z./ 11.07.2013


Traducció: Metina Radach

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