dimarts, 17 de juliol de 2018

MEJOR CERRAR LOS OJOS


La premìere de una ópera wagneriana en el teatro de Munich siempre es un gran acontecimiento social

Al intendente austríaco Nikolaus Bachler se le ocurrió la mediática idea de persuadir al pintor alemán Georg Baselitz( 80 ) para que aportase los decorados escénicos para la nueva producción de PARSIFAL. El famoso pintor aprovechó nuevamente su mundo simbólico, esta vez para una ópera wagneriana.  Florence von Gerkan se dejó inspirar por los cuadros y las ideas del pintor a la hora de crear el vestuario de los cantantes y coros: los caballeros del Santo Cáliz recuerdan un poco a los combatientes marciales japoneses samurais con su equipo de marcha enrollado en las espaldas. Las muchachas-flor de Klingsor están vestidas con feos vestidos que insinúan viejas mujeres gordas y desnudas con sus partes genitales sangrando. Todo ésto también como referencia al pintor. Es de pura lógica que Parsifal no las eche de menos cuando ella se van!!.
El simple hecho de narrar la historia en un ambiente casi siempre oscuro con árboles negros que más tarde colgaran boca abajo, típico en Baselitz, denota una gran falta de interpretación .
En realidad no hemos visto en los últimos años una nueva producción de PARSIFAL que resulte tan falta de ideas como la que hemos visto ahora en Munich. La producción de Bayreuthde Stefan Herheim en 2008, (desgraciadamente retirada demasiado pronto, y que repasaba la historia desde la fundación del reino hasta los tiempos de postguerra)  nunca fue superada. 


Afortunadamente, en Munich obtienen un sobresaliente musical superando lo que sólo se puede soñar en Bayreuth. Munich presenta una champions league de cantantes : René Pape, mejor que nunca con su bajo sonoro y con perfecta vocalización en el papel del narrrador Gurnemanz, el magnífico Jonas Kaufmann, la gran cantante-actriz Nina Stemme, Wolfgang Koch, por cierto vestido de lo más feo, y Christian Gerhaher, el famoso cantante de lied. El Amfortas de Gerhaher sigue desgraciadamente los pasos de su profesor Dietrich Fischer-Dieskau. Es un Amfortas de sufrimiento bastante intelectual,con los agudos chirriados y registros mal unidos. Y justamente solo Amfortas, con su herida sangrante, movilizó al director de escenografia Pierre Audí, (desde 1988 intendente del  teatro Nederlanse Opera de Amsterdam), a mostrar cierto movimiento escénico.  Una noche operística sosa salvo por la música.


Claude Debussy que no era gran amigo de Richard Wagner, se maravilló con la música de PARSIFAL: "Se pueden  escuchar sonidos musicales únicos e inesperados, nobles y poderosos. Es uno de los  monumentos musicales más bellos realizado para la gloria eterna de la música". Por suerte, el nuevo PARSIFAL en la Bayerische Staatsoper sigue siendo un monumento.   Kirill Petrenko dirige la última partitura de Richard Wagner como si la tinta del maestro apenas se hubiera secado. El director de orquesta revitaliza con tempi  fluidos el misterio que cuenta muchos textos crudos sobre heridas, milagros, salvación y continencia - y todo brilla. La sensibilidad y el respeto por la partitura y los deseos del compositor por parte de Petrenko y gracias a un exquisito reparto de cantantes y coros, tambíen el coro infantil exigido por Wagner, presenta e ilumina tantas facetas de la partitura que valdría cerrar los ojos para escuchar un PARSIFAL realmente nuevo para los oídos. Al final, el público se volcó cuando apareció Petrenko en el escenario y aplaudió entusiasmado a los cantantes, las excelentes muchachas-flor y los coros. Fuertes abucheos para el indignado pintor Baselitz y un Pierre Audí mudo y serio. 

Metina Radach (función del 28 de Junio 2018)
Fuente MONOPOL Magazin für Kunst
Fuente Neue Züricher Zeitung

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