dissabte, 17 de setembre de 2016

EL ANILLO SEGÚN CASTORF (2). CONCLUSION

                     
Una polémica producción, para conmemorar el bicentenario de Richard Wagner.

In memorian Ramón Ribó

La segunda jornada, Siegfried, es la más lograda; El escenógrafo Aleksandar Denic describe magistralmente, desde la perspectiva histórica, el esplendor y caída del  comunismo, focalizado en la Alemania del Este. Una cara del montaje, se inspira en el mont Rushmore (monumento conmemorativo del nacimiento de EE.UU.) para significar las efigies de los padres del comunismo: Marx, Lenin, Estalin y Mao.y  la otra cara  escenificará la famosa Alexanderplatz, centro neurálgico del Berlín Este y símbolo del poder de la DDR en el mundo,(ironía Castorf), representado por la columna circular con el gran reloj del mundo, coronado por el monumento al átomo, La escenografía reproduce fielmente la arquitectura histórica de la plaza: Una estación de metro, una marquesina en forma de triángulo, una oficina de correos, donde se ironiza sobre la burocracia del aparato comunista, una sala de fiestas, cuya vedette resulta ser el pájaro del bosque que guía a Siegfried, y un  restaurante. Todos estos lugares son de utilidad para Castorf en su descripción de la atmósfera irrespirable, política y social  berlinesa de la época:
El figurante Patric Seiber (a* ver parte (1)) tiene una actuación destacada, como camarero del histórico restaurante de la Alexandesplatz: Cuando se trata de atender a Wotan y Erda- representantes aquí del poder político-, les servirá diligentemente, con reverencias excesivas, vestido de smoking. En otro momento de la acción, Siegfried y Brünnhilde, celebran su encuentro- El idilio de Sigfrido, la parte más intensa y romántica, al final de la ópera- en la terraza del mismo restaurante. Como personajes del pueblo llano, el camarero ni los atiende, los mira de lejos, sin inmutarse, tumbado en la puerta del local, ahora vestido con camiseta y tejanos. Cerca de la pareja, -escena de inspiración Brechtiana- merodean por la plaza unos cocodrilos que influyen negativamente en el desarrollo del dúo de Siegfrid y Brünnhilde;  se ha sustraído, intencionadamente, la parte más esperada por el público; el intenso momento emotivo musical del encuentro.  El sistema político comunista, representaba una amenaza para la ciudadanía, y la escena de los cocodrilos recrea esta situación; simboliza el miedo de los protagonistas a ser vigilados constantemente por la Stasi, aparato policial represivo en la DDR. Debemos destacar la genialidad de Castorf; no se puede ser más explícito y detallista: Todas estas escenas son una clara  descripción de la situación político-social en el Berlín Este en una determinada época histórica.

Para Götterdämmerung el escenógrafo nos sitúa primero en las dependencias de la fábrica petroquímica CHEMISCHE WERKE BUNA -que se presenta como monopolio y poderío industrial de la Alemania comunista de la época- situada en Shokopau en Sajonia-Anhalt. Aqui Hagen-un alto funcionario de la gran empresa- desarrollará sus planes maquiavélicos, para eliminar a Siegfried, en colaboración con Gunther, Gutrune y Brünnhilde, combinando el espacio escénico  en un kiosco de bebidas “Döner Box”, donde el figurante Patric Seiber, vuelve a hacerse cargo del bar.
Este “chiringuito” está situado en el barrio de Kreutzberg, en el Berlín Occidental, tocando al muro, sus habitantes son de mayoría turca. Allí  se desarrolla el movimiento coral y la muerte de Siegfried, destacando la belleza escénica y musical de la producción, enriquecida con todo lujo de detalles, que omitiremos por no alargar aún más el contenido del artículo.
Al final de la obra, el Walhalla, será el edificio de la Bolsa de Nueva York, símbolo del capitalismo mundial, en Wall Street, que siguiendo el libreto deberá arder. Llega al lugar Brünnhilde rociando la calle con gasolina (oro negro) para prenderle fuego. También acudirán (como es preceptivo) las Hijas del Rin, en su lujoso Mercedes, saliendo del maletero, el figurante (otra vez) con el cuerpo ensangrentado. El Oro Negro, importante en la financiación del sistema capitalista, será precisamente el medio que conseguirá el fin del Walhalla
El anillo no es devuelto al Rin, sino que Brünnhilde lo tira en la calle delante del edificio de la Bolsa  justo al lado de un indigente, con lo que la obra, según  Castorf, concluye de forma pesimista: No hay regeneración-como sugiere el libreto- sino sólo destrucción, sin ninguna esperanza en el futuro.

Cuando al final del anillo el director de escena Frank Castorf salió a saludar (años 2013, 14, 15- en el 16 no lo hizo), recibió el abucheo mas sonado de historia del Festival, mezclado con entusiastas aplausos de una parte de público que entendió el montaje de otra manera.
Es Carstof el que sale en su propia defensa advirtiéndonos:
“La extrema consciencia, nos inmuniza y nos hace intolerantes; hacemos gala de un fanatismo exclusivo y no aceptamos otras visiones de la realidad, pues esta no es exclusiva”(a).

Pues eso:
A algunos nos gusta que nos interpelen, nos provoquen y nos inviten pensar.

Septiembre de 2016
José Luis Bruned

(a)- Declaraciones del Director de Escena en la revista “THEATER DER ZEIT” monográfico sobre CASTORF
Cuaderno nº 7/8 2016 


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