dimecres, 24 d’agost de 2016

MÉS SOBRE DIE MEISTERSINGER A MUNICH

Los Meistersinger en Munich con aire del Eurovision-Songcontest 

Para Richard Wagner, su obra "Die Meistersinger von Nürnberg"  tenía que ser un " juego sátiro". Wagner deseaba un contrapunto al trágico 'Tannhäuser".
Los Maestros Cantores le deberían servir de liberación después de tanta tragedia. Wagner como siempre escribió el libreto inspirándose sobre todo en figuras históricas del tiempo de la reforma. Otros ingredientes fueron tomados de E.T.A. Hoffmann y su libro "Los hermanos serapion", un poco de Wagenseil ( Georg Friedrich, 1715-1777, compositor austríaco ) y hasta de una anécdota autobiográfica suya.

El bosque bávaro oscuro

La lectura del preludio fué ejecutada con un tempi deportivo. Kirill Petrenko dirigió sin rodeos y pompa, pero siempre muy flexible. La extraordinaria orquesta de la Bayerische Staatsoper de Munich enseñó sus músculos: los instrumentos de cuerda están al igual aterciopelados que afilados al unísono; los instrumentos de madera delicados y meticulosos, como esculpidos; el metal suena tan profundo y oscuro como el bosque bávaro. La orquesta está increiblemente preparada para la competición de los maestros cantores.

Jonas Kaufmann de Stolzing- Un James Dean con el cigarillo Gauloises

El escenario único presenta un barrio pobre de los años de postguerra. Para la competición de los maestros cantores levantaron unos andamios a cada lado de una plaza para montar un pequeño escenario que recuerda a un ring de boxeo. Walter von Stolzing aparece con su guitarra y  cazadora de cuero negro, un tipo desenfadado moderno que fuma su cigarillo Gauloises. Se enfada fácil, toma de vez en cuando un café con leche y se alegra secretamente cuando Eva ( Sara Jakubiak )  pierde su pañuelo. Lo levanta rápidamente y la toma el pelo. No hay nada mas entre los enamorados. Al no ser miembro de los maestros cantores, Stolzing no tiene chance con Eva  la hija del rico orfebre Veigt Pogner.  Magdalene es Okka von der Damerau.    Wolfgang Koch como Hans Sachs, Martin Gantner como Sixtus Beckmesser  y Jonas Kaufmann  vocalizando perfectamente, dominarán el maratón -Meistersinger hasta la escena final sin problemas.
Como hemos dicho,David Bösch, el director escénico, nos lleva a un tiempo de posguerra no claramente definido. El vestuario de los cantantes y coro, las filmaciones de cortes de periódicos, anuncios, fotos, así cómo antenas parabólicas en los balcones sirven de punto de referencia. Bösch evita gags, referencias políticas e imágenes espectaculares. Bösch "simplemente" cuenta la historia sin parecer simplón. El ayudante de Hans Sachs limpiará el cráneo de Wagner con limpiacristales  mientras explica las reglas de los maestros cantores. Esa tabulatura se muestra al menos tan complicada como la teoría de la relatividad de Einstein, cosa que hace que Stolzing, que no entiende ni una sola palabra, destroce el retrato de Wagner y se largue.

Un aire del Eurovison-Songcontest

Benjamin Bruns es el ayudante de Hans Sachs, David, en versión de un niño de pecho gigante. Su hábitos simplones contrastan con su soberanía vocal y provoca continuamente sorpresas. Un momento clave es el final del segundo acto. Nos encontramos ahora entre dos manzanas de casas miserables con persianas rotas. Delante de las casas hay una camioneta que sirve de taller ambulante al zapatero Hans Sachs. El anuncio "open" centellea al ritmo de la música. Beckmesser sube a la ventana de Eva utilizando una plataforma elevadora y canta al ritmo de los golpes del martillo de Hans Sachs. Cuando caen recortes plateados y una cadena de luces y niebla artificial envuelven al cantante: la calificación para el Eurovision-Songcontest parece cosa segura. La vecindad se escandaliza por el ruido en plena noche y la serenata nocturna bien intencionada termina en una pelea de pijamas.

Con humor sutil contra el nacionalismo alemán

La puesta en escena espartana de David Bösch, la negación del encanto bávaro campestre, los pocos momentos burlescos... todo el conjunto deja  paso a la música que, en la dirección magistral de  Kirill Petrenko, logra apilar los colores tonales de una forma tan delicada cómo si fuesen platos de vidrio muy finos. Incluso en la escena final, cuando el texto de Wagner exalta el nacionalismo alemán, Bösch conserva su sutil humor ya que David, el ayudante de Hans Sachs, totalmente borracho, vomita en el  trofeo de los maestros cantores (detalle que se puede tomar  al pie de la letra en referencia al tema "nacionalismo"), Beckmesser se mata a tiros y Stolzing que se ha ganado el título de maestro cantor y por tanto también la mano de Eva, demuestra que el título no le interesa y se larga.

Fortísimos aplausos y braví, sobre todo para Kirill Petrenko, Jonas Kaufmann y Wolfgang Koch.

fuente: BR Klassik

Metina Radach





Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada