dijous, 9 de maig de 2019

LOS MAESTROS SE CITAN EN BERLIN



El personal, vestido en traje de calle, va accediendo al recinto donde se concentran los convocados; como en una sala de juntas de una gran empresa alemana donde la bandera tricolor preside la estancia. Entre el público llega  Matti Salminen (74 años), que asume el rol de Pogner, lo vemos saludando a Siegfried  Jerusalem ( 79 ) que será Balthasar Zorn , Quien ahora aparece desde el patio de butacas es Grahan Clark(78), en la ficción, Kunz Volgelgesang, que es saludado efusivamente por todos los presentes. Aparece también Reiner Goldberg (80) en el papel de Ulrich Eisslinger. A sus 94 años, con expresión de energía y vitalidad, ayudándose de un bastón, sube al escenario Franz Mazura (incansable y legendaria figura wagneriana)  que asume el rol de Hans Schwarz.  Mutuamente se van dando la bienvenida, todos los Maestros allí congregados: Konrad Nachtigall, Sixtus Bekmesser, Frit Kothner etc. Tambien llegan señoras elegantes,  como Julia Kleiter que será EVA, y Katharina Kammerloher  en el rol de Magdalena, que unidos al personal del coro y dando el rostro al público ocupan sus asientos, en un ambiente alegre, festivo- son los días de San Juan patrón de Nürnberg- y cordial, de comunión entre ellos y el público que llena el patio de butacas de la Staatsoper Unter der Linden de Berlin.  Un  reconocimiento  a  unos cantantes que, durante los últimos 30-40 años, han triunfado en escenarios del universo musical y nos han ofrecido tantas horas de placer y felicidad:



La brillante idea de reunir en Berlín a esos grandes de la música, fue precisamente del Maestro Daniel Baremboim, quien a modo de bienvenida a los allí presentes, toma la batuta y sus músicos de la Staatkapelle de Berlín, inician  la Obertura de los Maestros Cantores de Nürnberg, donde los brillantes timbres  de la orquesta, suenan a música celestial, que los oyentes acogen con religiosa veneración. Todo un comienzo para una tarde mágica de más de 6 horas de duración - donde el tiempo fluye sin apenas darnos cuenta- que la Directora de Escena, Andrea Moses, ha preparado con  este emocionante comienzo, para que una vez más la realidad y la ficción, tanto en la ópera como en la vida, se entrelacen mutuamente.
A modo de inicio del primer acto, en la iglesia de Santa Catalina de Nürnberg (ficción), Maestros y coro cantan la “Acción de Gracias”.  Ahora, los congregados en el escenario nos dan la espalda y en la última fila vemos a Pogner, Eva y Magdalena entre otros. Aparece desde el patio de butacas Klaus Florian Vogt (Walter en la ficción), que llega a la iglesia se mete al lado de Eva, e irreprimiblemente apasionado, pasa su mano por la muy atractiva espalda semidesnuda de ella; le desabrocha todo lo que puede, ella se vuelve… y se funden en un apasionado beso, mientras sigue el culto de acción de gracias. Una forma muy pragmática y actual, de señalar una parte argumental de la ópera; La lucha de Walter y Eva para que Pogner y los maestros, acepten su relación de amor.
La escenografía, recoge ya desde el primer acto, un cartel donde figuran las empresas que patrocinan la celebración de las fiestas de  San Juan, patrono de la ciudad de Nürnberg, donde aparece el logo de Maestros Cantores que las dirigen; es un  reconocimiento de la Directora de escena, a la pequeña y mediana empresa que forman el tejido industrial, que ha propiciado el desarrollo de  Alemania, como primera potencia económica mundial.

Andrea Moses, también es una Maestra en su oficio de Directora de Escena, sabe combinar la tradición que pide el libreto, con la modernidad  para adaptar la trama al momento actual. 
Ya en el segundo acto que se inicia con la celebración de la noche de San Juan, la fiesta la sitúa en una azotea de un edificio de Berlín- podría ser en la Alexanderplatz , o la Postdamerplatz- donde  grupo de jóvenes, con vestimenta  y peinado punk, tatuajes, pendientes, chalecos de cuero, cadenas, celebran una especie de juerga botellón. Allí se encuentra el zapatero y poeta Hans Sachs, que parece que se presta a suministrar alguna hierba, también Walter von Stoltzing ondeando la bandera alemana, mientras las multicolores neon  de la plaza, reflejan  la publicidad de las empresas de Pogner, Vogelgesang, Nachtingall. Todo de rigurosa  actualidad.


Del elenco de cantantes, resaltaremos al jovencísimo tenor sudafricano  Siyabonga Maqungo de 27 años (1992) en el papel de David, Rol que normalmente lo asume un cumprimario, pero que aquí brilló al más alto nivel. Voz potente, amplio registro, y dominio de la técnica. Con solo 3 años de carrera (se inició en 2015-2016), se le augura un prometedor futuro.
La joven alemana Julia Kleiter (1980) posee preciosa voz de soprano lírica, intensidad adecuada, de elegante belleza y dramaturgia; ha escenificado  una  Eva muy convincente.
Que satisfacción comprobar que a sus 74 años Matti Salminen, de gran presencia escénica, ( Pogner en la ficción) todavía posee una bonita voz de bajo-barítono, solo que algo mas rígida. Un verdadero placer reencontrarnos con quien nos ha dado tardes inolvidables.
El papel de Hans Sachs es uno de los más exigentes y extensos en el rol de bajo-barítono. Este casting, solo lo puede sobrellevar alguien que posea una larga experiencia en el escenario y una gran condición física: Wolfgang Koch, lo consiguió en parte. Vocalmente perfecto, fresco y relajado. Pero la ópera no solo es la voz; dramatúrgicamente estuvo tan informal que al principio le faltó la autoridad que se le supone al Presidente del gremio de artesanos cantores, si bien esta solvencia  la recuperó durante todo el tercer acto, donde  estuvo sobresaliente. Canta el gran monólogo en el segundo acto con su oído sensible a los matices y el sentido de la profundidad misteriosa de Meistersinger. 
Muy bien el joven Walter von Stolzing de Klaus Florian Vogt; con la edad su voz se ha aterciopelado y añade virilidad a su timbre hasta ahora demasiado claro. Con su presencia física, actoral y su preciosa aria “ Morgenlich leuchtend” (Resplandor matinal),  dominó el escenario y contribuyo a la  apoteósis final¸ en un ambiente de solemnidad. Ahora la escena se ve arropada por algunos de los edificios históricos que jalonan la preciosa avenida Unter der Linden berlinesa,  repleta de público con estandartes, escudos, banderas alemanas y un vestuario multicolor; todos  cantan el gran coro final “Honrad a vuestros maestros alemanes”  en un marco grandioso, al que una orquesta gigantesca añade sonidos inolvidables.
Daniel Barenboim, domina el repertorio wagneriano como nadie. Los largos años de dedicación, empezando desde muy joven por la música de cámara, más su larga carrera como director sinfónico y su experiencia en la dirección operística, dirige  su propia orquesta Staatkapelle de Berlín con una conducción muy atenta al detalle. En una noche como esta, Barenboim y sus músicos son una maravilla inigualable en el universo wagneriano.
Al final de la representación, los cantantes salen a saludar una y otra vez entre largos aplausos y bravos. El factotum y anfitrión del gran acontecimiento Daniel Barenboim, desde el escenario, despide efusivamente (con un abrazo o un saludo) a los Maestros Cantores convocados para esta noche mágica, en presencia del público que se resiste a abandonar el recinto y no cesa de aplaudir.

UNA APOTEOSIS ENTRE REALIDAD Y FICCIÓN!!


José Luis Bruned
Abril de 2019


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