dimecres, 19 de setembre de 2018

CON UN ESFUERZO COMÚN




Motivado, feliz, con la vista pegada: Plácido Domingo se abre paso por la "Valkyria" en el Festspielhaus de Bayreuth

Plácido Domingo es un hombre creyente. Ante cada actuación reza a la Santa Cecilia, patrona de la música. Hasta ahora daba buen resultado y así lo fue también en aquel día a finales de Julio cúando Domingo - por última vez invitado a Bayreuth en 2000 para cantar Siegmund - de nuevo debutaba en los festivales de Bayreuth, ésta vez como director de orquesta de la "Valkyria". 
El número de cantantes que se aconsejan capazes a una segunda carrera con la batuta en la mano es apreciable, sobre todo en el Festspielhaus, el único en el mundo, dónde el director de orquesta tiene que dar la entrada a los cantantes con un ligera desfase de tiempo y sólo puede adivinar si su sonido moldeado llega como deseado a la sala de espectadores. Entre los directores de orquesta dicen que hay que tener una manita especial; incluso los experimentados contemporáneos, elogiados por su senisibilad de sonido ,fracasaron aquí. 
Domingo sin embargo no sólo cree en el poder de la Santa Cecilia, también confía en si mismo. Katharina Wagner que le contrataba confió sobre todo en el atractivo de su nombre. Aparte de ello, no fue realmente su idea invitar a Domingo. Tampoco la de Christian Thielemann que se esfuerza como director musical a reanudar el nivel musical al nivel del esplendor de los tiempos antaño de Bayreuth. La responsable fue Eva Wagner-Pasquier, con la que Katharina Wagner compartío la dirección de los festivales hasta 2015. Wagner-Pasquier ofreció Domingo "El Holandés Errante", una obra que resulta aún más problemática con la acústica bayreuthiana como la "Valkyria". Domingo hasta estaba en boca como unos de varios sucesores de Kirill Petrenko que desapareció en la colina despúes 2015.
A Domingo, la idea le pareció fantátisca. Muchos expertos sin embargo reaccionaban escépticos. No obstante, retirar la invitación hubiera sido una ofensa que no quisieron ni  podían arriesgar, también cara a su influencia en el mercado de cantantes. A Katharina y al recien contratado director artístico, Holger von Berg, se les ocurrió una salida: en vez de una producción regular ofrecieron a Domingo para 2018, el año sin Anillo, tres funciones de la "Valkyria" de la ya terminada puesta en escena de Castorf.  Esto significaría una adicional y sumamente agradecida fuente de ingresos para los festivales.
Durante los primero ensayos ya se notaba una atmósfera tensa. Domingo se presentó motivado y feliz - pero apenas daba entradas. Domingo pegaba como Uhu Pegamiento Universal en la partitura. Y como cantaba al mismo tiempo de los ensayos en Bayreuth el papel principal MACBETH de Verdi en la Staatsoper de Berlín, se dejaba conducir de un lado a otro después de cada sondeo wagneriano que no sirvió realmente a que relajasen en la colina. El ensayo general quedó cerrado incluso a todo tipo de empleados de la casa. Pero aparte de ello, no sería la primera vez que el primer violín y los primer atriles toman un acuerdo tácito y concertan una función y que la apuntadora da las entradas a los cantantes. No en vano disponían de un elenco excelente: Anja Kampe contó Sieglinde, Stephen Gould el Siegfried, Catherine Foster la Brunhilda, John Lundgren era Wotan. - todos cantantes con larga experiencia, todos sintiendo simpatía por Domingo. Según dicen, Domingo se había contratado explícitamente una orquesta para una semana en Los Angeles para practicar para el caso de emergencia. Durante el ensayo de la orquesta y escena en Bayreuth sin embargo ya quedó claro: no se trataría cómo Domingo interpretaba la obra, sino  se salvaría en realidad bajo las condiciones más severas en el Festspielhaus. Y luego viene el momento, el día de la función. Domingo dirige el preludio marchoso y fluido, durante el primer acto goza cada tono en particular con los ojos pegados en la notas. Todo suena amplio, los perfiles  quedan borrosos, se puede escucharlo enseguida: aquí hay alguien volando a vuelo visual para no perder el rumbo. Un arco de tensión no existe; de vez en cuando los cantantes exigen más prisa por no quedar sin aliento. Gran alivio al final: por suerte todo iba más o menos bien. Al terminar el fuego mágico del final, cuando Plácido Domingo aparece con frac delante del público, le reciben aplausos de alivio y algunos abucheos fuertes. A pesar de ello tiene cara de contento. Santa Cecilia ha hecho un buen trabajo.

Traducción: Metina Radach

 Revista alemana OPERNWELT del 9/10/2018/ Florian Zinnecker 

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