divendres, 29 de setembre de 2017

ARLEQUÍN VISITA EL PALADÍN



Achim Freyer pone aún más en adivinanza al ya misterioso Parsifal de Richard Wagner en la Staatsoper de Hamburgo



Para Richard Wagner Parsifal  suponía una temática " maldita". 
Achim Freyer intenta resolverla como director artístico, director de escénico y encargado de vestuario en una puesta en escena en Hamburgo mediante imágenes místicas, iconografía críptica y cifras simbólicas. En el hilado del telón aparecen palabras cómo: obra, noche, sueño, negro y otros símbolos de señalizacíon relacionados con el mundo imaginativo de la obra. 
Figuras de mundos místicos vuelven por la oscuridad nocturna como sombras surrealistas. Jesús y Francisco de Asís, José y Poncio Pilatos, rey y bufón, la guadaña y una figura paladina minúscula con piernecitas delgadísimas, falda iluminada y cabeza cavernosa - todos ellos y muchísimos otros tienen su papel definido dice Achim Freyer. Pero, cuales son? Gurnemanz dice : "De ésto no se habla". 

Todos éstos seres místicos están muy maquillados al estilo del teatro japonés Kabuki. Gurnemanz lleva un objeto espiral con una segunda cabeza en los hombros, probablemente una cifra del sistema mundial dónde la sociedad paladina vaga por ahí. Amfortas porta la cruz y parece Jesucristo de cartón piedra y le mueven de un lado al otro a ritmo de procesión. Una figura volante cae al escenario y se convierte en un brillante golpe escénico: es Kundry. 
Klingsor ya aparece en el primer acto: un diablo de los cuentos de hada cómic con una corbata rosa gigante que le permite esconder y efectuar su autocastracion.  Parsifal cruza el escenario haciendo ruedas artísticas, una copia del arlequín vestido de blanco y negro con una flecha roja en el pecho y cara de necio tonto. En toda aquella fantasía de imágenes no existe una motivación psicológica al argumento de la obra, ni a la sensualidad del esplendor floral para el jardín mágico. Las floristas no se acercan envueltas en finos velos de color, sino recuerdan a las mujeres de pechos gigantes de Federico Fellini. Y si ésto pudiera servir de intento para aumentar el distanciamiento, el papel de Kundry estaría sometido a una interpretación nueva y radical en el segundo acto.  Pero no es así  Kundry no aparece " totalmente cambiada, como una mujer joven y ligeramente vestida con ropa exótica", sino que aparece exactamente igual que en el primer acto :  un ser cubierto en greñas y borlas como si ella alimentase el pecado al mismo tiempo que el castigo.  
Esto contradice el sentido de ésta escena central dónde Parsifal por medio del beso seductor se despierta intelectualmente. El motivo musical para la culpa es  un grito"horroroso" que  Kundry chilla como una  "diablesa" y " rosa infernal" al ser despertada por Klingsor.

Claudia Mahnke en el papel del " maravilloso demonio femenino mundial" ( así  decía Wagner de Kundry) no se arriesgó en el grito anotado en la partitura que cae casi en un espacio tonal de dos octavas al infierno del pecado y miedo. A pesar de muchos momentos realmente insistentes, sobre todo en los fraseos piano, Claudia Mahnke pocas veces estuvo a la altura de una homogeneidad de declamación y canto del más difícil de todos los papeles para soprano-o mezzo soprano. 
Andreas Schager convenció en todos los aspectos a pesar de la monotonía creciente de los gestos previstos por Achim Freyer. Con voz de hilo Tigran Martirossian en el papel de Titurel. Con insistencia Wolfgang Koch  como Amfortas e impresionante el bajo- barítono ruso Wladimir Bajkow en el papel vocalmente voluminoso de Klingsor. El conocido bajo koreano Kwangchul Youn cantó el papel exigiente de Gurnemanz y a veces se le notaban los años que Youn lleva cantando el repertorio wagneriano. El coro masculino del teatro estatal de Hamburgo no convenció a pesar de los esfuerzos de ensayo de Eberhard Friedrich. El coro femenino cantó detrás de los decorados del escenario que silenciaba notablemente. Kent Nagano, el nuevo director general de orquesta en la Staatsoper de Hamburgo dirigió la algo decepcionante función . A pesar de cierta fluidez en los tempi, Nagano no fue capaz a crear la tensión necesaria para que el tiempo se haga espacio.

Segunda función visitada el 24.09.2017

fuente: FAZ


Metina Radach

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