dilluns, 31 de juliol de 2017

VIAJE AL ORÍGEN DE LA ÓPERA (Y 2):


MÚSICA EN ESTADO PURO:
Es la expresión más espontánea que nos “sale del alma” después de escuchar los días 19, 20 y 21 de junio,  en la Fenice de Venecia:  Orfeo, El retorno de Ulises in Patria y  l'Incoronacione de Popea, en una versión de Sir Eliot Gardiner, el coro Monteverdi y los Solistas Barrocos Ingleses. 
Música en estado puro: 
Los cantantes, como integrantes de un equipo compacto, asumían en los tres repartos diferentes roles, papel principal, secundario o cumprimario e incluso eran parte del coro, como versatilidad distintiva del grupo, tan alejado de los convencionalismos al uso, donde los divos/as son intocables
Hubo voces destacadas, como la de la mezo-soprano francesa Lucile Richardot, que lució una bonita voz aterciopelada, con intensidades sonoras y registros sutiles. Emocionante, su nana a media voz mientras duerme a Popea, donde asume el papel secundario de Arnalta; destaca en  excelencia actoral y de voz, su papel principal de Penélope en Ulises y de Mensajera en l’Orfeo.
A su altura brilló la voz y la dramaturgia  del bajo Gianluca Burratto, que asumió tantos diversos papeles como el que más. Infatigable día a día sin atisbo de cansancio. Su voz es profunda y majestuosa, y alcanza todos los registros. Impactan en el espectador, los dificilísimos graves hasta el fondo de su voz cavernosa, muy apropiada para su papel del diablo Caronte en l’Orfeo, y destacada en la ejecución de Séneca- de voz honda y profunda como exige el personaje del filósofo romano- en l'Incoronacione de Popea.





Otra de las triunfadoras, fue  la de la soprano inglesa Anna Denis  en una Melanto (Il ritorno .. ) muy expresiva y de bonita voz, o bien en Drusilla ( Incoronacione…) con una ejecución psicológica perfecta en este rol. Triunfó también, Hana Blazíková  en la Música/ Eurice, en  la Minerva/Fortuna, y en el papel principal, Popea, en  L'Incoronacione, aunque aquí a su exquisita voz, no le acompañó el físico en la ejecución actoral  de la cantante checa, pues le faltó la sensualidad que el rol demanda.
Algo decepcionante fue el Nerón del contratenor coreano  Kangmin Justin Kim, de excelencia en el registro medio y pianísimo pero se le rompe la voz, cuando ataca en fortísimo y registro agudo. Aún así fue destacado, emocionante y de referencia el dúo final con Popea.






Momentos de perfecta ejecución fue la actitud de los diversos personajes-intérpretes en el solo de arpa durante la representación de la primera ópera: Mientras Orfeo, Eurídice y los pastores, están disfrutando de las exquisitas sonoridades que emanan del tañido del arpa, Caronte, como diablo que detesta la belleza, se tapa los oídos y demuestra sufrimiento en lugar de placer  al no poder soportar la magnificencia de su música. Genial aquí la directora de escena Elsa Rooke que nos brinda un momento de magnífica sensibilidad con el fondo musical del sólo del arpa.
De gran impacto emocional, fueron el coro en el segundo acto como lamento por la muerte de Séneca, o la alegría que transmite todo el grupo en el tutti del final de Orfeo.
La música destacó por encima de todo lo demás, la excelente orquesta de cámara formada por solistas en  los diversos instrumentos, que se alternaban en determinados pasajes: El dúo de flautas, el solo de arpa, de concertino, o violín solista, los dúos primer y segundo violín, el laúd o la tiorba…O el coro, formado en esta ocasión precisamente por los cantantes solistas... 
Los presentes pudimos disfrutar de ejecuciones emocionantes, de perfecta factura. La música allí ejecutada lo fue realmente en estado puro.
Los restos mortales de Claudio Monteverdi se encuentran depositados en la Basílica de Santa María dei Frari en Venecia, situada al otro lado del Gran Canal cerca del puente Rialto, Como en su día lo hiciera Elliot Gardiner, hubiéramos deseado visitar su tumba y depositar un manojo de flores, como  homenaje al creador del género operístico, en agradecimiento por  tantas jornadas inolvidables vividas, que nos proporcionaron tan inmenso placer. 
  
Julio 2017

José Luis Bruned

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