dilluns, 18 de març de 2013

DIE FEEN-LAS HADAS


La curiosa primera obra del joven Richard Wagner.

Teatro mágico a lo cursi con Happy End en Leipzig

Desde la puesta en escena en 1888 en Munich, "Die Feen" se ha representado en contadas ocasiones. El teatro de Leipzig ahora indudablemente corre un riesgo al ponerlo nuevamente a discusión. La obra,de cuatro horas de duración, navega peculiarmente entre ambición y arrogancia justo al comienzo de las celebraciones del Bicentenario de Richard Wagner. Se trata de una cooperación con los Festivales de Bayreuth.

El director general de música del teatro de Leipzig, Ulf Schirmer, hubiera tenido dar una loa por el bien de su teatro presentando una obra de Wagner que todavía sigue la tradición de la ópera del siglo XVIII. En vez de aprovechar las pocas riquezas de la partitura ( mezcla salvaje entre Meyerbeer y Mozart, Weber, Marschner y Beethoven), la orquesta del Gewandhaus de Leipzig bajo la batuta de Ulf Schirmer toca muy rústico, sin el menor intento de descubrir  posibles facetas interesantes y arrastran al auditorio, con tempi muchas veces lentos sin compasión, por una serie de marchas cuadrangulares y secuencias fatigosas, pasando por delante de a-cappella-oraciones solemnes, pomposos momentos dramáticos de coro, arias amplias, recitativos locuaces y muy detalladas escenas bufas.

El escenógrafo y su equipo, André Barbe y Renaud Doucet, lo celebraron también por todo lo alto presentando teatro mágico a lo cursi de gran variedad y permanentes cambios escénicos  camas que cuelgan del cielo teatral con zagales durmientes que llegan a tocar las ramas del sauce, de las cabezas de las hadas salen alambres con mariposas como si padeciesen de una enfermedad exótica, un ejercito de soldados de plomo conjura una Edad Media de cartón y finalmente, una mariposa gigante canta el Happy End.

Richard Wagner mismo escribió el libreto. Está basado en el cuento "La donna serpiente" de Carlo Gozzi. Las ambiciones lingüísticas se aumentan y terminan en pleno énfasis y es dificil pronosticar, si una escenografía interpretativa realmente lo podría salvar. No has sabido aprovechar el drama del artista escondido en la fábula fantástica.

En lugar de ello, en Leipzig se limitan a contar el gracioso cuento de la princesa / hada que se casa con el príncipe humano a pesar de la oposición de todos y le da dos hijos. Pero a pesar de las duras pruebas por las que tiene que pasar el jóven matrimonio, sólo pueden disfrutar una vida en común en el reino de las hadas. Todo ésto tiene lugar en un ambiento de delirio de disfraz como si se trataría de un cumpleaños infantil. Al mismo tiempo, Barbe & Doucet, como se denomina el equipo escenográfico, procuran distanciarse con ironía enmarcando un grupo de personas cuyo sentido se agota en una refracción coartada. Vivimos una cuento desde la perspectiva de una padre de familia burgués que se sienta con su familia en el sofá después de cenar y pone la radio para escuchar la obra poco presentada "Las hadas" de Richard Wagner. Mientras escuha la música, está soñando ser el principe mismo y su mujer, la princesa,que en vez de ama de casa que limpia y plancha,ha vuelto a casa para compartir por fin su pasión por el mundo operístico. Qué Happy End más triste de imaginar!

Metina Radach



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